Sin duda, Steve Jobs ha sido una de las figuras más influyentes de los últimos tiempos. Un hombre hecho a sí mismo, un auténtico visionario, que en 1976 fundó, junto a Steve Wozniak, Apple. Una empresa que tenía una idea clara: que los ordenadores no fueran sólo para los especialistas; que todo individuo pudiera tener uno en su hogar. Poco a poco fueron sucediéndose Apple I, Apple II, Lisa (que no pudo resultar competitivo por su precio) y el Macintosh.
El lanzamiento en 1984 del Macintosh, que contaba con interfaz gráfica de usuario y ratón, revolucionó el mercado. Un año más tarde, Wozniak abandonó la empresa, por desavenencias con Steve Jobs. A finales de aquel año, el propio Steve Jobs se vio obligado a abandonar su compañía.
Sin embargo, como había hecho durante toda su vida (hijo de un profesor y una estudiante, fue dado en adopción a un maquinista de trenes) Steve Jobs supo sobreponerse a la adversidad. Compró Pixar, con la que consiguió ganar dos Oscar: por Tin Toy (1988) y Toy Story (1995) También, fundó NeXT Computer. Mientras Jobs prosperaba, Apple se hundía poco a poco, incapaz de competir con Windows.
En diciembre de 1996, Apple adquirió NeXT Computer, propiciándose el regreso de Steve Jobs a la compañía. Primero, como asesor interino. Después, como presidente de la compañía. La vida cambió para Apple y para millones de personas. En esta nueva etapa, Steve Jobs sacó adelante numerosos inventos que continuaron su línea revolucionaria: iMac, iPod, iTunes, iPhone e iPad.
Para el recuerdo, junto a toda su obra, queda su discurso en la Universidad de Stanford en 2005, en el que retrató su filosofía de vida: “Su tiempo es limitado, no lo gasten viviendo la vida de otras personas. No se dejen atrapar por el dogma que implica vivir entre los resultados de los pensamientos y creencias de otros. No permitan que el ruido del pensamiento de otras personas ahogue su voz interior. Y lo más importante: tengan el coraje de seguir su corazón y su intuición. De algún modo estos ya saben lo que ustedes quieren llegar a ser. Todo lo demás es secundario”.
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