
El dispositivo de seguridad montado por la Universidad Rey Juan Carlos de Fuenlabrada con motivo de un posible botellón, ha sorprendido a unos alumnos que pretendían asistir a sus clases como una mañana normal y no han podido. Los agentes de seguridad denegaron el paso a todo aquel que no mostrase el carnet universitario. Además, llevaron a cabo los registros de sus mochilas, bolsos, y demás enseres que pudiesen llevar. Esta situación provocó la indignación de los estudiantes.
El posible botellón que los alumnos del campus de Fuenlabrada habían convocado a través de las redes sociales, llevó al centro a poner en marcha un control de acceso desde primera hora de la mañana del día 14. A su llegada, los alumnos se quedaron extrañados cuando vieron hasta seis guardias de seguridad a las puertas de la universidad. Tras pedirles el carnet, procedieron al registro de sus pertenencias para comprobar si los alumnos intentaban pasar alcohol. Los registros también se realizaron a los coches que intentaban entrar en el recinto.
Los agentes de seguridad contratados por la propia universidad afirmaron que se trataba de una inspección rutinaria, mientras que los alumnos no daban crédito, ya que era el primer control que veían en lo que va de curso. La gente se amontonaba en la puerta, y los alumnos no paraban de salir de la boca de metro situada muy cerca de la entrada. Ante ésta situación, algunos alumnos al no poder pasar, llamaron a la policía. Cuando éstos llegaron, mantuvieron una conversación con la seguridad de la universidad, y al marcharse, comenzaron ha permitir el paso a todos los que no portaban el carnet, aunque los registros se prolongaron durante todo el día. Con

motivo del suceso. gran parte de universitarios se dirigieron al edificio de gestión para solicitar una hoja de reclamaciones y proceder a una recogida de firmas por la situación en la que se habían visto envueltos. También han expresado su malestar mediante Twitter, donde los hashtags más utilizados son #URJC y #IndignaciónURJC.
Algunos docentes del campus, reconocieron que ni estaban de acuerdo ni tenían idea de que tendría lugar, ya que no hubo aviso previo, por lo que alguno tuvo que salir a las puertas de la universidad para pedirles a los guardias que dejasen pasar a sus alumnos. Por último, la seguridad ha declarado que éstos controles se llevaran a cabo a partir de ahora de forma aleatoria a lo largo del curso.
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