Los alumnos que se disponían a entrar en coche al Campus, se toparon con un atasco que llegaba hasta el Hospital de Fuenlabrada. Más de 20 minutos para recorrer unos pocos metros que separan el Hospital de la entrada a la universidad. Nadie entendía nada. ¿Quizá un accidente?, se preguntaban los conductores. El motivo era que los guardias de seguridad de la universidad detenían los coches uno a uno en la entrada al recinto, pidiéndoles que mostraran su carnet de la Universidad. Todo aquel que no lo llevase encima no tenía derecho a entrar, con la única justificación de que eran medidas de seguridad que venían dadas de "los de arriba".
La misma suerte corrían los alumnos que querían entrar a pie. Más de 7 guardias de seguridad se apostaron en la entrada situada junto al metro, pidiendo el carnet de la Universidad y registrando a los alumnos. Los guardias inspeccionaron bolsos, mochilas y hasta portátiles sin dar ninguna explicación, a pesar de que no están autorizados a hacerlo. Las entradas a la universidad se colapsaron, a medida que la indignación se apoderaba de los estudiantes, que no entendían porque se les impedía la entrada a un recinto público.
A medida que los alumnos llegaban a sus aulas, se enteraban que todo ese dispositivo era debido a que en las redes sociales se había convocado la llamada "Fiesta de la cerveza" en el campus de Fuenlabrada para esa misma tarde. Y según explicaciones de la universid
ad, habían registrado a los estudiantes para evitar que introdujesen bebidas alcohólicas dentro de la universidad y se produjesen incidentes como en años anteriores.
La indignación era cada vez mayor, ya que muchos alumnos habían perdido horas lectivas y se les había vulnerado un derecho fundamental "al impedir la entrada a una universidad pública", además de haber sido registrados como delincuentes sin ninguna explicación ni aviso previo. Ademas, hace unos años ocurrio un hecho similar que desemboco en manifestaciones estudiantiles.
Esta vez, redactaron una queja conjunta que exigía una explicación pública por parte de un representante de la universidad del porqué de los hechos, además de la dimisión del
responsable directo de que un acto así haya sucedido en una universidad pública. Muchos alumnos no se lo pensaron dos veces y firmaron esta queja. Tambien expresaron sus quejas en las redes sociales como Twitter con el hashtag #IndignacionURJC.
Esperemos que esta situación vergonzosa no vuelva a repetirse y que los estudiantes podamos asistir libremente a nuestras clases, que para eso vamos a la Universidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario