Después de presentar en los medios de su país en 2009 el que iba a ser el primer laboratorio espacial de su ambicioso proyecto, el Gobierno chino logró el despegue, el pasado día veintisiete, del Tiangong I. La fecha de lanzamiento tuvo un carácter simbólico, pues coincidía con la celebración del Día Nacional de China.
Se trata de un laboratorio espacial que fue lanzado sin tripulación con la ayuda del cohete Long March, en un lugar sin determinar del desierto del Gobi. La pequeña nave, es de dimensiones más reducidas que las primeras naves lanzadas al espacio: sólo pesa ocho toneladas y media, con una longitud de nueve metros.
Sin embargo, la Tiangong I no es el único paso dado por la carrera espacial china. En los años noventa, ya se produjeron tres misiones tripuladas, en las naves Shenzhou 5 (en la que viajó Yang Liwei), Shenzhou 6 y Shenzhou 7.
Poco después del lanzamiento de la Tiangong I, se producirá la puesta en órbita de la Shenzhou 8. De vital importancia será esto para que se cumpla la misión de la nave recientemente orbitada por el Gobierno chino, puesto que la Tiangong I deberá unirse a la ya mentada Shenzhou 8.
Si esto se realizara correctamente y sin incidentes, está previsto el lanzamiento para 2012 de la Shenzhou 9, que, al contrario que las anteriores, irá tripulada. Llevará dos astronautas, en lugar de los tres que puede transportar como máximo. Estos dos astronautas serán los primeros en vivir en el laboratorio espacial, durante un tiempo no estipulado.
Está previsto que China construya nuevas naves, de mayor potencia que la Tiangong I. El objetivo final: establecer una estación espacial tripulada para 2020.
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